Prácticamente seis meses más tarde…

Aquí estoy de nuevo. Han pasado casi seis meses y mi vida ha dado un giro tremendo: conocí a un chico. Aproximadamente al mes de conocerlo, nos fuimos a vivir juntos y casi seis meses más tarde, estoy embarazada.

Sí, suena impulsivo y lo es. Pero que voy a decir… Por primera vez sé lo que es el amor. He tenido tantas parejas y al final me he dado cuenta de que casi todas han sido simplemente amigos y, en la mayoría de ocasiones, por miedo a comprometerme y por miedo en general.

Podría tirarme horas hablando de él pero voy a parar. Sé lo odioso que es escuchar a una mujer enamorada y ahora mismo sólo se me ocurren cursilerías que decir. Prefiero hablar de la decisión que he debido tomar.

Ahora son todo miedos: miedo al qué pasará, miedo al cómo estaré, miedo al cómo estará mi hijo/a…Miedos y más miedos. No soy precisamente una persona estable emocionalmente y tener un hijo supone una responsabilidad que no sé si seré capaz de tener pero voy a intentarlo. A mi alrededor, tengo multitud de amigas que ante las circunstancias que se les acercaban, decidieron poner fin al embarazo y a menudo he creído que aunque va en contra de mis ideales, si llegara el momento, acabaría abortando. Pero no he podido, no puedo hacer daño a una pobre criatura que ha nacido del amor de dos personas.

Y no juzgo a nadie. Cada uno debería ser libre de elegir. Supongo que si las circunstancias hubieran sido distintas (si no hubiera tenido casa, si no quisiera al padre, si no hubiera sido consentido…), la decisión hubiera sido también distinta.

Ahora solo me queda prepararme para mi nueva vida.


Síntomas TLP: Inestabilidad en las relaciones.


Mensaje al aire

En base al anterior post, quiero expresar, de forma sincera, como me siento respecto a ti (chico al que he estado conociendo los últimos días). Y lo escribo aquí porque no me has dado la oportunidad de decirtelo.

Me hago ilusiones muy rápido, soy así, es un defecto que tengo. Puedo parecer pesada, involucrarme mucho con una persona a la que apenas conozco y esto realmente me jode porque la realidad es que, en una relación, no soy así para nada. Tengo mis momentos de mimitos, de cariños, pero también tengo mi lado independiente, me gusta tener mi espacio, me agobio si no tengo un hueco para mí misma y para mis amigas. No suelo andar todo el día pendiente al teléfono y esto me ha traído muchas peleas con mis seres queridos. Quizás esto no te suena, es cierto. La manera en que me he comportado contigo ha sido más la de una loca obsesionada, no te quitaría la razón si es eso lo que piensas.

El otro día, cuando quedamos por última vez, empecé a tomar contacto con la realidad, a darme cuenta de los que yo considero tus defectos y a percibir que,quizás, no congeniamos. No sé si fue ese día, un momento concreto o si siempre será así pero está claro que por teléfono podemos hablar pero en persona no tenemos ningún tema de conversación o quizás no haya salido.

Me atraes, creo que hay química entre los dos y me pareces un gran chico. Me preguntabas que porqué me gustabas tanto si apenas me conocías y el otro día, mientras leía un libro, lo comprendí. Me di cuenta de que tu crees que no te conozco pero la realidad es que conocí a una persona que actuaba de la misma manera que tú y que seguramente podía sentirse así como lo haces tú. Esa persona era yo misma hace 5 años.

No lo identifiqué antes porque aquellos momentos de mi vida están nublados para mí pero así era. Tenía tantos sentimientos negativos acumulados en mi interior que era incapaz de identificar qué sentía y por qué razón me sentía así. No sabía si era rabia, dolor, ira, tristeza o qué mierda pasaba por mi cabeza. Solo había negatividad y odio hacia mi misma pero nadie podía saberlo porque gastaba bromas a todas horas, reía en todo momento. Era la payasa, la loquilla del grupo. Ocultaba mis sentimientos y acababa llevando una máscara a todos lados. No era yo, no era auténtica, me sentía perdida. Por momentos, me sentía en una nube, como si el tiempo fuera a un nivel distinto al mío, como si todo perdiera importancia y yo fuera pasota a todo pero no había más que soledad y vacío en mí. No es que no me quisiera, ¡es que directamente me odiaba!

Y te asusta que alguien pueda ver quien eres en realidad, que alguien sepa de tu mundo oscuro porque ni tú quieres saber de él. Lo haces una bola y lo metes al fondo del armario. De vez en cuando, abres la puerta del armario y todo se te cae encima porque está desordenado y caótico, pero vuelves a meterlo todo a presión y a dejarlo bien cerradito.

Me da igual que no lleguemos a tener nada, sinceramente. No estoy loca por ti ni enamorada como puedas pensar. De hecho, no estoy segura de si podríamos tener o no algo juntos. Pero me da igual eso, si algún día llegaras a leerlo quiero que sepas que estoy aquí para ayudarte a ordenar el armario si lo deseas.

Me imagino lo horrible que debe ser tener que ocultar quién eres porque no te aceptas. Quizás ni eres consciente de ello, yo no lo era pero si esto te sirve para siquiera pensartelo, estaré satisfecha.

Al igual que me pasaba a mí, tienes tantas cosas en la cabeza que no eres capaz de filtrar la información que das y acabas diciendo burradas que pueden dañar a las demás personas. ¿Si no eres capaz de identificar tus pensamientos, como ibas a poder expresarlos de una forma coherente? Tienes que aprender a poner límites, a tomar conciencia de aquello que vas a decir, a pensar en lo que sale de tu boca y no lo digo por nada mío pero algún día puedes meter bastante la pata por ello.

Además, con la necesidad de hacer reír o de aparentar que eres gracioso y siempre estas bien y eres feliz, acabas haciendo bromas de temas serios, acabas bromeando en momentos en los que una gracia no viene al caso y puedes hacer mucho daño a alguien de esa manera. Si supiera que lo haces a mala leche no te lo diría, pero sé que no es así. Sé que es por tu impulsividad y tu malestar psicológico.

Espero que si algún día llegas a leer esto, te lo tomes como una ayuda porque realmente esa es mi única intención.


La verdad duele

Es tan absurdo cuando la gente no da la cara, no dice la verdad…Lo entiendo, yo a veces actúo así. Tenemos miedo a enfrentarnos, miedo al qué podrá pasar o al qué podrá pensar la otra persona. Desde luego, la sinceridad podrá molestar pero nunca la persona podrá pensar mal de alguien que ha sido sincero; si podrá hacerlo de aquél que no dice la verdad o que se esconde para no ser juzgado.

Lo más gracioso es que seguramente lo que vaya a escuchar sea lo que yo misma pienso. Y cuando alguien te dice la verdad, de forma respetuosa, nunca se podrá echar en cara porque la persona está confiando en ti y te lo está demostrando. Podrá doler más, podrá doler menos, pero el hecho de ser sincero debe ser de agradecimiento de todos.

Hace poco un chico que me gustaba demasiado me dijo que había perdido interés en mí cuando supo de mi problema con el comportamiento sexual. Lógicamente, me sentí juzgada y me dolió tremendamente aquello. Pero, tras una profunda respiración y unos segundos en los que trataba de asumir lo que me había dicho, simplemente le contesté “Es tu opinión y la respeto. Gracias por tu sinceridad” y le dije esto porque realmente no me estaba insultando, era su forma de pensar y no podía enfadarme porque él tenga esos valores o piense de esa manera.

Se suele decir que la verdad duele y, casi siempre, es así. Claro está que cuando hablo de sinceridad en este caso me refiero a aquellas personas que son educadas, respetuosas con los demás, que saben filtrar la información que proporcionan y que son capaces de ser asertivos y sutiles.

Sin embargo, hay personas que son sinceras porque quieren liberar su culpa y de alguna manera “cargarte a ti con el muerto”. Ésta es una actitud egoísta que no encaja en las afirmaciones que he hecho en este post.

En otros casos, la persona está confesando algo que realmente te perjudica y, podremos juzgar el hecho en sí que te está contando pero hay que recordar que la sinceridad realmente tiene valor cuando la persona debe esconder su orgullo y reconocer que ha estado equivocada.

Seamos sinceros, dejemos de escondernos tras mentiras a las que llamamos piadosas o mentirillas. Digamos la verdad asertivamente.


Soy yo. Parte 1

Lo más gracioso de todo es que yo no soy así, él está conociendo una parte de mí y resulta que quizás sea la peor.

 

No sabe que soy divertida, que me encantan las bromas y los chistes tontos, que me encanta hacer el ridículo, bailar y hacer el chorra. Que me pongo súper emocionada con cualquier tontería y hago el “tiritirititi” de Mauricio Colmenero (Aída) si algo le sale bien a alguien o me sale bien a mí.

 

Desconoce que para mí mis seres queridos son lo primero y lo doy todo por ellos. Y no descanso, hasta me pongo pesada si con ello les ayudo. Y si con ello pierdo a la persona, prefiero perder a alguien intentando ayudarla que quedarme mirando.

 

Quizás no sepa que igual que me gusta que alguien se emocione si algo bueno me pasa, monto una fiesta por la tontería más insignificante porque creo mucho en la herramienta de la motivación. Cuando mi ex aprobó el carnet le hice una fiesta con carteles por toda la casa. Sí, esa es otra cosa que también debería saber, soy una exagerada, tanto para las cosas buenas como para las cosas malas.

 

Me encanta aprender. Me arrepentí mucho de no estudiar en su momento y repetir y a partir de entonces, mi chip cambió.  Disfruto aprendiendo tanto de libros como de los demás y, a veces, soy demasiado soñadora, lo admito. Esto puede ser un defecto porque se me ocurren ideas (que realmente son buenísimas) pero que carecen de posibilidad de realización, con lo que son sueños. Pero bueno, quien me conoce, sabe esto de mí y quizás hoy digo de montar una empresa y mañana ni me acuerdo. Eso sí, cuando una idea es real, lucho hasta conseguirla. Soy emprendedora, creativa y tengo capacidad de planificación con todo aquello que no soy yo.

 

Quizás no sepa que me encanta el deporte pero que por mi poca forma física o por las vergüenzas de que al principio soy un tollo, no hago. Eso es otra cosa, para aquellas tareas prácticas al principio soy penosa pero cuando le cojo el truco, suelo ser mucho más rápida que los demás. En el trabajo me felicitaron porque logré en dos semanas lo que mi compañera había logrado en tres meses.

 

Soy muy despistada, ¡culpable!. Y por mis despistes, soy un poco metepatas. Soy la típica que dices “solo te pasan esas cosas a ti” pero creo que eso tiene su lado bueno, yo me rio de ello aunque a veces me muera de vergüenza. Hace unos años le di el pésame a una amiga antes de que ella supiera que su abuelo había muerto. Suelo cagarla.

 

Por mis despistes también soy súper patosa. La cuestión es que no es por vacilar, pero soy inteligente, más de la media. Puede que por mis despistes no lo demuestre en ocasiones, pero es cierto, soy lista. Aunque para aquella parte de la lógica y demás…soy bastante torpe. Me cuesta mucho pillar los chistes y no suelo ser rápida contestando.

 

Me encanta disfrazarme, me lo paso genial haciendo el tonto, imitando a gente, contando chistes muy malos (viene de familia eso), viendo películas malas de cojones e hinchándome de reír. Me encanta contar anécdotas y reconozco que, en ocasiones, me gusta ser el centro de atención.

 

Con la gente que conozco no suelo tener vergüenza de nada y, eso es quizás una de las cosas que mas problemas me trae. Hago mucho el payaso aunque me encanta hablar de cosas serias pero como suelo ser la típica graciosilla, la gente se sorprende al saber que detrás hay una persona demasiado madura. Normalmente todo el mundo acude a pedirme consejo a mí porque tengo la capacidad de perspectiva, de ver más allá de los simples detalles.

 

Suelo confiar demasiado en la gente y cuando conozco a alguien suelo hacerme muchas ilusiones y con el tiempo, cuando pasa esa etapa de conocer a la otra persona, me normalizo y normalizar(supongo que mi falta de cariño me hace ser así). Soy independiente, necesito de mi espacio y si tengo pareja me gusta que salga con sus amigos y yo con los míos, o si surge, todos juntos. Pero es fundamental el espacio en una relación al igual que hablar hasta lo más simple. Eso es lo que hace que una relación funcione.

 

Me encanta la naturaleza. De pequeña visitaba cada fin de semana los pueblos y hacíamos, a menudo, excursiones. Disfruto en una casa rural, en una tienda de campaña o de excursiones por sitios maravillosos. Saca lo mejor de mí. En la playa, odio tumbarme a tomar el sol. Si lo hago es porque no tengo a nadie con quien jugar, pero prefiero estar jugando a la pelota o a las palas o estar metida en el agua a tumbarme en la arena como si fuera un filete.